martes, 16 de marzo de 2021

Planteo del problema

¿Cuál es la problemática?

Ariel Pizzarelli


A menudo las cosas simplemente suceden. A veces nosotros somos testigos de esas cosas, a veces únicas y otras repetidas rutinariamente. De un modo u otro, establecen hechos. Incluso las cosas que no se ven establecen hechos. Siguen siendo hechos aunque nosotros no hayamos estado. Hablaremos de hechos, auque se haya tratado de algo espiritual que no podemos explicar. Son hechos, por la simple razón de que han hecho algo y transformado el estado original de alguien o alguna cosa. En algunas ocasiones vemos el hecho y somos testigos directos y otras veces vemos la evidencia de que algo pasó (la existencia del universo, los dinosaurios, etc), pero no sabemos cómo.

Si se trata de algo visible o de lo cual fuimos testigos, decimos que pudimos observarlo y presenciarlo. Dicha observación nos va a proveer una cierta cantidad de datos que tendremos que guardar, tomando nota, midiendo, guardando muestras (la uña de un velocirraptor) y dejando el campo preparado para que “otros” también puedan investigar. ¿Quién no quiere ser el primero en descubrir algo? Sin duda, la suerte de los datos que brinda la observación es cautiva de los celos de quiénes investigan. ¿Sabían que muchas mujeres fueron descubridoras y figuraron hombres en su lugar? ¿Sabían que hubo hombres que se batieron a duelo por esta razón?

Es claro el hecho (sabiendo cuál es o no), la observación (del hecho real o simulacro) y con los datos en el cuaderno (míos o robados) me llevarán al punto clave de toda investigación: el planteo del problema, es decir, la problemática. Es la parte filosófica del asunto. Son todas las preguntas que podés hacerte alrededor de un hecho, siempre y cuando seas una persona curiosa.

¿Qué? ¿Dónde? ¿Cómo? ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Quién? ¿Quiénes? ¿Cuánto? ¿Cuándo? Son la suerte de preguntas iniciales que desencadenarán una investigación. Las preguntas, hacen pensar, y hacen que cada persona pueda arriesgar opciones de cómo cree que fueron las cosas. Ese intento de explicar “cómo fue el origen del universo” será mi hipótesis de trabajo. Así es fácil comprender que las preguntas son muy importantes a la hora de iniciar una investigación, ya que es un acto creativo que me da opciones y con éstas puedo elegir y descubrir. Hacer buenas preguntas es clave para desarrollar criterio propio y libertad de pensamiento.

La hipótesis generalmente se establece de una forma determinada. No se escribe de cualquier manera. Hay un modo: “Si... Entonces”. Si me asomo por la ventana y veo gente con paragüas, entonces está lloviendo o está anunciado lluvia para este día. Desde ya, el ejemplo es sencillo, pero podemos pensar los siguientes ejemplos:


Si las galaxias se siguen separando, entonces es probable que haya sido una explosión el origen d1el universo que aún sufre la onda expansiva de aquella a la llamamos Big Bang.

Si encontramos huesos de animales enormes (que no hemos visto nunca vivos), entonces se trata de la posibilidad de que haya especies extintas y que nuestro planeta no se haya visto como hoy.


Las hipótesis se vuelven cada vez más largas. La calidad de las hipótesis dependen de las preguntas que nos hagamos y todo esto depende de cómo hayamos observado, y cómo hayamos tomado nota de las cosas. Te podría preguntar: “¿No te estás perdiendo de algo?”. Luego de la hipótesis viene un momento clave que es la evaluación de la hipótesis, es decir de todo lo anterior, y eso es nada más y nada menos que la experimentación. Ahí verás, en la experiencia si tenías razón o no. Algo llamativo es que todo lo que hagas debe quedar bien documentado, porque en el caso de tener razón otros querrán averiguarlo, y para ello seguirán tus pasos.

Lo demás es historia. Tu s hallazgos se convertirán en teorías, teoremas o leyes, dependiendo de la ciencia en la que te encuentres. Sin embargo, para hacer todo lo explicado anteriormente, no necesitas ser científico, aunque si hacer buenas preguntas.

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