jueves, 20 de agosto de 2020

Frente al espejo

por Ariel Pizzarelli

Sabemos nuestro nombre, y sabemos dónde hemos nacido. Algunas veces tenemos en claro a qué nos dedicamos y otras veces sabemos qué es lo que nos gusta, sabemos que somos padres, madres, ateos, cristianos, mulsumanes, heterosexuales, gays, hombres, mujeres, trans o extraterrestres (hay gente que se considera como tal). Podemos seguir avanzando en este sentido, pero sólo lograríamos entender que no sabemos quiénes somos. Muchos libros pretenden explicarnos desde la autoayuda y ahí está la verdadera cuestión. ¿Cómo hago para ayudarme a mí mismo si no sé quién soy? ¿Por qué tendría que hacerlo? ¿Desde cuándo le dedicamos tanto tiempo a un desconocido? Yo soy de una época o generación, en la cual no se hablaba de política ni religión con extraños, de hecho recuerdo una canción de Ronnie James Dio Don't talk to strangers” (no hables con extraños), donde quedaban “claro” los motivos por los cuales no había que hacerlo y entendíamos a nuestras madres que repetían todo el tiempo que de religión y política sólo debía hablarse en familia. Hoy ya sabemos que ni siquiera con los familiares se puede hablar de política, pero esa es otra historia.

En la década de los 90 aparecieron muchos libros que afirmaban que el secreto era verse al espejo y decirse esto y lo otro. Esta técnica de la Gestalt no es para nada sencilla. ¿Cómo hago para mirar a la cara a un extraño y hablarle? Muchos al mirarse a la cara comienzan a llorar sin siquiera hablar. Otros quedan mudos, otros hablan, lloran y ríen, todo junto, y algunas veces yo (Ariel) vi como la persona sentada frente al espejo resolvía romperlo en pedazos. Este último caso, evidenciaba violencia familiar. Esa persona había roto el espejo, porque se culpaba de la situación, no se perdonaba y odiaba verse. Así fue que entendí que lo del espejo no es un juego y si es bien usada la técnica puede servir para resolver problemas.

Recuerdo que un día la profesora de Filosofía entró a la clase (año 1996) y preguntó ¿quiénes éramos? Hubo silencio. Muchos pensamos que la profesora comenzaría alguna explicación, ya que ella solía explayarse y luego nos permitía preguntar. Con ella, aprendí a tomar apuntes. Sin embargo, la profesora Verde Rey quería otra cosa. Caminó por el aula, y en la medida que se acercaba a cada uno de nosotros nos miraba y nos preguntaba ¿quién sos? Sin duda fue una de las clases más lindas que recuerdo de la escuela secundaria. Estando ya en el profesorado, cursando educación para la salud, con la profesora Campero, me encontré con el espejo por primera vez. Ahí la pregunta no fue quién sos, ahí era yo, futuro profesor, con necesidades puntuales, y la pregunta fue ¿Quién soy?

Hoy nos enfrentamos a un montón de situaciones que a veces no podemos resolver o entender. Esto que nos pasa a todos nos obliga a ver las cosas desde otra perspectiva. Encima hay miles de versiones de todos los temas que se te ocurran, como si un gran espíritu de confusión se hubiera adueñado de la sociedad. Sin duda es muy difícil vivir así, discutiendo por todo. De nada sirve ser un profesional, ya que estamos rodeados por personas que se las saben todas. Así es como en cinco o seis renglones puedo demostrar como el tema del espejo quedó lejos en el tiempo, porque lo hemos perdido discutiendo con personas que no saben quiénes son.

¿Qué inseguridad tan grande es la que nos lleva a pelear por todo? ¿A qué le tenemos miedo? ¿será miedo a perder algo? Yo no lo sé, pero de un tiempo para acá he decidido ver a las personas que a pesar de todo lo que ocurre se mantienen estables, atentos y sin pelear. He concluido que tales personas se mantienen así porque iniciaron en algún momento de sus vidas la búsqueda del autoconocimiento, es decir saber quiénes son y descubrir el propósito de sus vidas. Puedo ver que algunos de ellos lo han logrado porque veo frutos dignos de esa meta o logro alcanzado. También veo y me identifico con aquellos que buscamos el propósito de nuestras vidas.

La verdad es que no sé si la técnica del espejo alcanza para esta búsqueda, pero que todos hemos nacido para algo es seguro. Por eso creo que no es bueno vivir peleando. Se nos va la vida en eso. Hasta podemos llegar a ser altamente exitosos, viviendo la vida de otro. Sé que eso es triste. Por eso estoy convencido que al saber quién sos o al estar buscando esa verdad, entenderás que todos estamos en la misma, tratando de saber quiénes somos en realidad.

viernes, 14 de agosto de 2020

SENTIDO COMÚN

 por Ariel Pizzarelli

El sentido común es un sentir común, común de comunidad, comunión... en algunos puntos todos sentimos lo mismo. No vamos por calles oscuras de noche, no dejamos el celular arriba de un banco de la escuela, no dejamos el auto o la casa sin llave en nuestra ausencia, etc. Sin embargo, tener sentido común requiere de mucho conocimiento porque vivimos en una sociedad cada vez más grande y amplia donde la diversidad aumenta. Esto significa que una persona que pretende tener sentido común debe tener buen roce social. Eso me va a permitir acercarme a algunas realidades, posiblemente entenderlas y actuar en consecuencia. Pero todo eso es una decisión. Uno tiene que decidir ser empático, tener sentido común y buen roce.

El sentido común desaparece cuando lo que yo pienso se vuelve más importante que todo, cuando no me importa lo que le pasa al otro y CUANDO PIENSO Y CREO QUE LO QUE YO PIENSO, DIGO Y VIVO ES LA ÚNICA REALIDAD QUE HAY EN LA TIERRA.

Sin duda el egoísmo, el individualismo y algunos reduccionismos son causantes de la desaparición del sentido común.

¿Cómo recuperamos el sentido común? Es difícil lograrlo cuando vemos a un pobre y unos piensan que no quiere trabajar, otros piensan que no recibió educación, algunos opinan que no tuvo las mismas oportunidades por la gran asimetría social en la que vivimos y se suman los que ni siquiera vieron al pobre al que acaban de esquivar. A eso se suman los medios de comunicación, que como falsos profetas hablan y hablan y logran que la gente repita como loro frases y pensamientos. Es increíble como se perdieron valores y principios a raíz de esto. Es triste medir a las personas de acuerdo al canal de noticias que miran para tener una mínima idea acerca de su confiabilidad...

El sentido común es el conjunto de conocimientos y creencias compartidas por una comunidad y considerados como prudentes, lógicos o válidos. Se trata de la capacidad natural de juzgar los acontecimientos y eventos de forma razonable. ... Dicho proceso es realizado por este sentido interno y configura la percepción. Esta oportuna definición nos deja bien claro que dejamos de ser prudentes, no alejamos de un pensamiento lógico y comenzamos a decir cosas sin sentido. No sólo eso, somos capaces de arruinar una reunión familiar, una navidad, terminar con una amistad de toda la vida e incluso dejar de hablarle a los seres más queridos como los son nuestros padres.

El sentido común saca a un país a adelante. La falta de sentido común lo divide. Sin sentido común vivimos peleando, cada charla se llena de una tensión evaluativa donde medimos al otro para ver si es o se hace. Y tenemos listas las etiquetas. Podemos afirmar que el que piensa como yo es un genio total y el que no un estúpido, al que quiero ver cómo hace para darle de comer a sus hijos... sin sentido común nos llenamos de odio, intolerancia, nos volvemos hipócritas, perdemos credibilidad y las personas que nos rodean dejan de confiar en nosotros.

Sin sentido común nos volvemos jueces juzgados, muertos que se ríen de los degollados, vencedores vencidos, que no viven y no dejan vivir...